Todos mis te quiero, las camisetas negras, la falda de colegiala, las muñequeras de cuero con argollas que compré en el rastro.
Todos mis versos, los zapatos de tacón, el sujetador de los chinos, las canciones, las fiestas y el ron.
Todos mis besos, los lunes lunetes, Londres, Santa Ana y Lavapiés. Mis rugidos bajo tu ventana y los papeles arrugados del monólogo de septiembre...
... y el collar de mentira con mi nombre de mentira.
Los te quiero para trapos de cocina, el resto cabe en una mochila pequeña.
Agradecido como tus propias huellas por el instante que te disfrutan en cada paso nuevo que das.
viernes, 23 de mayo de 2014
viernes, 11 de abril de 2014
FRÍO
La otra noche fui al médico a hacerme una autopsia. La forense era muy guapa y me pareció simpática a pesar de las palabras tan feas que usó para referirse a mi hígado, mis pulmones y los torpes zurcidos de mi corazón.
Me revisó entero, de arriba abajo, por dentro y por fuera y concluyó que los arañazos en mi espalda y las marcas en mis nalgas eran demasiado superficiales como para ser las culpables de mi muerte.
Tampoco le parecieron significativas unas señales que encontró en mis muñecas y tobillos que sugerían que había estado atado, quizá a una cruz, quizá a las cuatro esquinas de una cama.
Reparó en las manchas de carmín de mi polla sin darles mucha importancia, lo que verdaderamente le extrañó fueron mis síntomas de congelación. Un muerto por hipotermia en pleno mes de abril, en su cama, cubierto de mantas…
Me revisó entero, de arriba abajo, por dentro y por fuera y concluyó que los arañazos en mi espalda y las marcas en mis nalgas eran demasiado superficiales como para ser las culpables de mi muerte.
Tampoco le parecieron significativas unas señales que encontró en mis muñecas y tobillos que sugerían que había estado atado, quizá a una cruz, quizá a las cuatro esquinas de una cama.
Reparó en las manchas de carmín de mi polla sin darles mucha importancia, lo que verdaderamente le extrañó fueron mis síntomas de congelación. Un muerto por hipotermia en pleno mes de abril, en su cama, cubierto de mantas…
Me desperté sudando frío.
viernes, 7 de marzo de 2014
CARABANHATTAN
Conocí a una mujer que era todas las mujeres que me gustan.
Enseguida supe que no era de este planeta y no fue porque llevara el pelo pintado de verde o porque caminase sobre unas finas agujas apenas rozando el suelo, lo supe porque las mujeres así no existen, son fantasías, sueños o extraterrestres.
Enseguida supe que no era de este planeta y no fue porque llevara el pelo pintado de verde o porque caminase sobre unas finas agujas apenas rozando el suelo, lo supe porque las mujeres así no existen, son fantasías, sueños o extraterrestres.
Era la avenida de los Campos Elíseos y el Bois de Boulogne, los extremos y todos los términos medios posibles, Rosendo y Sinatra cantando a dúo en un club de Carabanhattan My Way de Vivir.
Me enamoré de cada uno de sus incontables lados aun sabiendo como supe desde el principio que no era mujer para un vulgar terrícola. Sabiendo como supe desde el principio que era el cromo que faltaba al álbum de mis derrotas.
Empecé mi colección con Marta. Tenía coletas, gafas, aparato, le sudaban las manos y usaba sujetador. Nos gustaba a todos pero yo además la quería.
Siempre me pedía que le contase el cuento del niño que ni quería ir al colegio ni volver a casa y yo le hablaba una y otra vez de las aventuras de parques, porros, cines de barrioy viajes interminables de punta a punta de la ciudad de nuestro héroe de doce años.
Siempre me pedía que le contase el cuento del niño que ni quería ir al colegio ni volver a casa y yo le hablaba una y otra vez de las aventuras de parques, porros, cines de barrioy viajes interminables de punta a punta de la ciudad de nuestro héroe de doce años.
A ella no hacía falta que le contase nada. Sabía leer mi pasado en mis faltas de ortografía y en las canciones que me gustan.
Cualquiera hubiera adivinado mi hoy en mis ojos tristes.
jueves, 27 de febrero de 2014
MIAMI
Quiero escribir de Tarei Nar.
Tarei es un poeta iraní
que habita en Miami
y en mis contraseñas.
Cada vez que caducan
lo desordeno,
tareinarmiami,
nartareimiami,
tareimiaminar...
Tarei es un poeta iraní
que habita en Miami
y en mis contraseñas.
Cada vez que caducan
lo desordeno,
tareinarmiami,
nartareimiami,
tareimiaminar...
Si no me dieran miércoles los miedos
cruzaría el mar
para verle rimar
sus trenzas de cáñamo,
violetas con espinas,
colgando del cielo
cometas de piel.
Si no me dieran miércoles los miedos
iría a ver huir el frío
del milagro de sus nudos
atando silencios
y añicos de luz.
Ay! Tarei,
si no me dieran miércoles los miedos...
MiAmitaReinar
cruzaría el mar
para verle rimar
sus trenzas de cáñamo,
violetas con espinas,
colgando del cielo
cometas de piel.
Si no me dieran miércoles los miedos
iría a ver huir el frío
del milagro de sus nudos
atando silencios
y añicos de luz.
Ay! Tarei,
si no me dieran miércoles los miedos...
MiAmitaReinar
sábado, 15 de febrero de 2014
FILETES Y GINTONICS
Los días eran larguísimos. Cenábamos filetes y gintonics y aún lucía el sol. Habíamos cruzado la ciudad regateando coches y peligros, haciendo ronronear el V2 unos decibelios por encima del estruendo general.
Los semáforos eran para los te quiero y para soltar el manillar y acariciar tus piernas.
Apenas hablé, apenas comí, aún sentía latir tu corazón pegado a mi espalda.
- el cine!!!
Corrimos de la mano y cuando nos sentamos hacía rato que habían apagado las luces. Yo lo pensé y tú lo dijiste.
- te das cuenta? Ya no sólo follamos, también vamos al cine.
Apoyaste tu cabeza en mi hombro y te dormiste. La peli era muy triste, de carretera y rock and roll y el protagonista era el premio Nobel del fracaso.
Cerca de mí una mujer lloraba desconsolada, yo también lo hacía pero por motivos bien distintos.
Elvis murió, se encendieron las luces y tuve que despertarte.
Esa noche no follamos, me acurruqué a tu lado y me inventé un final feliz para la película.
- qué bonito, dijiste.
Los semáforos eran para los te quiero y para soltar el manillar y acariciar tus piernas.
Apenas hablé, apenas comí, aún sentía latir tu corazón pegado a mi espalda.
- el cine!!!
Corrimos de la mano y cuando nos sentamos hacía rato que habían apagado las luces. Yo lo pensé y tú lo dijiste.
- te das cuenta? Ya no sólo follamos, también vamos al cine.
Apoyaste tu cabeza en mi hombro y te dormiste. La peli era muy triste, de carretera y rock and roll y el protagonista era el premio Nobel del fracaso.
Cerca de mí una mujer lloraba desconsolada, yo también lo hacía pero por motivos bien distintos.
Elvis murió, se encendieron las luces y tuve que despertarte.
Esa noche no follamos, me acurruqué a tu lado y me inventé un final feliz para la película.
- qué bonito, dijiste.
domingo, 9 de febrero de 2014
ME DI POR VENCIDO
No te gusta que te eche de menos los fines de semana pero no dijiste nada de las noches.
Es de noche y te echo de menos.
Qué puedo hacer si sólo aceptas que te quiera de una manera y yo te quiero de todas las que existen?
Me bajaste del "todo o nada" la primera vez que te marchaste.
Me emborraché, lloré y me maldije por cobarde. Me dolió tanto y tanto tiempo que cuando volviste convertida en el ángel guardián de mis secretos me resigné a alimentarme con las migas de tu amistad.
Me di por vencido.
Me desnudo para ti y tú apenas te desabrochas un par de botones, me llega con eso.
Es de noche y te echo de menos.
Qué puedo hacer si sólo aceptas que te quiera de una manera y yo te quiero de todas las que existen?
Me bajaste del "todo o nada" la primera vez que te marchaste.
Me emborraché, lloré y me maldije por cobarde. Me dolió tanto y tanto tiempo que cuando volviste convertida en el ángel guardián de mis secretos me resigné a alimentarme con las migas de tu amistad.
Me di por vencido.
Me desnudo para ti y tú apenas te desabrochas un par de botones, me llega con eso.
No temas, esta es la última vez que te digo que te quiero.
lunes, 27 de enero de 2014
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